30 dic. 2008

con k

Es tu dedo el que me apunta sin disparar,

Son voces, gritos de montaña.

Un veneno que tomo sin pensar.

Atraído, en la orbita giro y zumba mi cabeza.

El reloj y su sonido, un tiempo soplo tus nubes y lo negro se vuelve noche.

Y ahí estamos, como centinelas tiritando, flotando sobre la luna.

No me preguntes, y aunque lo hagas… no sepas lo que yo. No se nada.

Ni tal vez las horas me sabrán decir, el porque de mi, o de todo esto.

Cosa que no se nombra, oscuro manjar de vos.

No necesito saber, ni inventar siquiera.

Ya el respirar es burla y su aroma oxigeno.

Tan lejos viajar, sin frontera que romper o planeta que habitar.

Sublime.

En la memoria observo, rehago el papel vacío.

Aquel inútil árbol en que le rezo hoy, tinta y ciego, magia medieval.

Y en la nocturna que enfría mármoles desnudo mis pies,

Hoy enmudece ante su presencia. No dice nada, ni siquiera su nombre.

Ya el elido plano que me sostiene se siente inútil, vencido.

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