4 oct. 2010

mes mes mes mes mes de las aguas

-...Al fin y al cabo las cosas hay que hacerlas, ¡Y que sigan diciendo los soñadores!
Seguiré soñando pues, para decirle a cualquier espejo de mi mente que me exaspero al pensar en un susurro, emanado de algunos labios pálidos, muriendo en el trayecto de la boca al oído, al alma.
Que diga el soñador que la vio en la calamidad del desorden, que estaba ahí, solemne, aguardando a su Pegaso para huir de la tiranía del dolor. Que aún no se fue, y que sus ojos, su espejo, continua reflejando ese impoluto destello que supo cautivarme, y que en la difusa lluvia de estas noches retorna, con el fin de martirizar el dolido recuerdo.
De ser sincero, de ser mío, diría que solo un segundo basto para sonrojarme, para enmudecerme. Y un momento fue, nada mas. Uno de esos que…
No tuve el valor de abrir mi pecho, de ofrecerle mi sangre a cambio de una caricia, no lo tuve, no.
Ni coraje para librarme de la coraza que me enfunda y besar sus rojizas mejillas, enredar la miel en el pelo, estremecerme en ella sin nombrar vocablo alguno, sin descripción necesaria de tal hermosa sensación. Aunque fuese por poco sabia, aún se, que su amor me ofrecería, tan devota de la fatalidad como quien habla, tan necesario este sufrimiento para rememorarla en la lejanía, de los campos y montañas, de las sombras de la luna y del día, de esa vida tan sujeta a la rutina, que nos aleja, tan lejos creo, que en el viento puedo oirla.

Escondo la música en pequeños cofres de cristal,
divulgar,
dicen que mi música expira,
dicen,
que de mi boca salpica una dulce melodía,
a veces,
y otras la suma tempestad.
Poco importa cual melodía mi boca explica,
pues en la suplica ningún amor divisa.
Ni la brisa misma que oculta mi prisma,
me dejar remar en la desdicha,
Esta maldita dicha.

Para mi que vienen unos mas, bien vestidos, con adornos brillantes y metalizados,
Preparados para la función, payasos sin cosquillas.
Me da que son tres, desenvainando punzones oxidados, relamiendo su gingivitis.
Y que se acercan sus rostros crípticos, esos pasos penetrantes, y que mi oído no se equivoca.

Todo esta bien.
Mejor dicho:
podria estar peor