16 oct. 2009


Remarcaba las huellas con pasos, sigilosos, afónicos desde la espesa bruma marítima.
Buscando un foco, la circular luz que le indique el siguiente movimiento.
Remaba las olas, que en el aire ondas distinguía.
Fluidez, revolcado algún pétalo por el asfalto corroído.
Cuando la saciedad del aire removía arcadas dulces.
La sonora calma de su armonía.