24 jun. 2011

Querido nono, es extraño como el tiempo enseña, como uno aprende. Mas raro es la velocidad que últimamente el cronometro tiene, y como nos lleva a veces sin querer.
Discúlpame por no acordarme, desgraciadamente no tengo mucha memoria y cada vez recurro menos al calendario, será que todos los días tienen el mismo tono de luz, no lo se, espero que me sepas comprender, aunque no  me explique con mucho certeza. Llevo unos días complicados, y se que la única razón habita en mi. Que le vamos a hacer… nos gusta torturarnos, soñar los deseos y estrellarnos contra la pared.
Te escribo hoy, en tu día, ese día que por fin descansaste. Ahí, y acá. Adentro mío, adentro de todos tu seres amados, quienes guardan un poquito de vos en cada alma, en cada mañana y rayo al amanecer. Nunca vas a dejar de enseñarme, y en la eternidad perduran los infinitos recuerdos que tengo de mi niñez. Gracias por existir

1 comentario:

pablo dijo...

Gracias por escribir algo tan bonito, te quiero hijo