14 nov. 2009

Desliz, con Vicentino


-Gratis, cosas nuevas y gratis, las regalan en la calle de abajo donde un señor tuerto y siempre cabreado rezuma extremos insultos por los “perdedores”, ingenuos que acuden en masa a por los regalos.

… cierto es, obsequios observó desde el trasluz de mi cortina. Mañana, tarde, siempre. Señores, ancianas, viejas y solitarias calles, en medio de Caddies me resuelvo. También cierto, distracción no poseo, solo ellos, los regalos son quienes desquitan mi tiempo, maldito tiempo…

-Las ambiciones suscitadas en los gnomos, cuervos y demases alimañas obsesas el brillo, por la bisutería pintada en intenciones fracasadas, caciques atendiendo a S.freud en el tamaño y peste de sus puros, coches envueltos en lazos de amor de emparejados seres con insufrible miedo a la soledad, domados y adiestrados compradores...

-Resquebrajando los bolsillos, haciendo de pelusa bolitas, pequeños círculos que manosean mis dedos. Si, ahora. Ya, diría, en un bar. Acompañado, eso sí. Hay unos cuantos, y hablan de unas maneras poco gesticulativas. Pero no hago caso, tan solo están. Y de fondo que… En el trasfondo me quedo, cuando las llamas envuelven la cintura de tal dulcinea. Ahí está, como estoy aquí, empalagando mi vista de dulces alucinaciones, reflejándola en mis grises espiares. Pero ya ni un trago queda.

-Castillos sobre nubes alzados y derrumbados, afilada daga de realidad atraviesa mi estomago, tengo hambre y no puedo comer, tengo frio bajo esta peste a mugriento, y aquí sigo, esperando a que el juez de jueces el gordo Noel me compense por haber sido bueno, pero ese hijo de puta no tiene pelotas de entrar en mi barrio y mucho menos cargado con un saco de cosas brillantes.

...Y comeré bazofia si es necesario, ya que los escrúpulos no los conozco, y sobre esta carroza de dos pies danzare, bailare la calle pensando, o tan solo desplazándome de diestra a siniestra. No importa, ya no lo hacen ni los juncos que se acumulan el mis parpados, corrugados a veces, solo amplios cuando duermo.

- Dentro de un par de horas despertare, en donde la inquietud humana perece, en eso que dicen “ego”. Abanicado por las palmeras que me rodean, si es que recuerdo bien mi estancia. Mas ahora resulta difícil pensarlo, lo escuchare mañana. Mientras tal exista.

- En un niño sin certezas desearía estar, desvelado en la pasajero transito del descubrir, la soledad, el vacio profundo que denota en mis palabreríos.

"Hola anciano, soy amigo de tu hermano, desde antaño fumamos cañas y habanos, nos juntamos de vez en cuando,
de tanto en cuanto, al mar de un salto, y al precipicio precipitado me lanzo,
me alzo sobre nubes, y descanso,
puede que descalzo, mi vaso rebalsó al ver tus brazos rodeando mi espacio, anonadado estoy. Dibujo trazos sin cese, sin previos pasos, contorneo tu silueta, despacio, realzo como exacto el tacto de tus manos, ipso facto, tu rapto en mi cuarto..."

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