13 abr. 2011

Al que le guste masticar saliva, 
y se lleve mil años adentro de un féretro cuarteado,
Al señor que con sus sucias manos abraza la doctrina,
Al suicida que rebusca en sus cintas versos agrios que lo aflijan.
Al cielo con sus asperezas en forma de cortina,
A la vecina ,que posa su oído en la pared para no quedarse dormida
A aquellos que vieron como los ríos te teñían de mil rostros
Así es la vida, que por no ser solo fue rutina.
Y si acaso esta usted ahí, no se reprima, 
Evacue de su intestino toda la verdad
Siendo agonía en un frasco de cristal
Muerta en los días por las chispas del mar

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