27 abr 2010

Los sahumerios, la habitación, una llama.
El humo, la herida que inflinge un llanto, esa sensación tan inocua, incandescente, fluida y esponjosa, su dolor y los huesos tibios.
Repasó lívidamente los alrededores, acostado, boca arriba, cara abajo, tal vez.
Y de tanto en cuanto el temor surge, como un relámpago proyectado sobre las vértebras, la alucinación, inducida ardidamente sobre la cobriza coraza del cráneo, dicha luz…palideciendo

simplicidad pi


Comentan que el rumor sucumbe sobre el hastío aroma de los cadáveres,
contemplando los pastizales, donde mil victimas del poderío derramaron entrañas.
El muñeco de plomo ruega mientras la sal marca el surco de su lágrima,
Y una gota mas al fin, despojada de la atroz visión.
Se emerge este esclavo de banderas en el súmmum de la inexistencia,
Sus hermanos, sangre y vísceras. El raído cinturón del que el fusil cuelga…
Ahora su pregunta: ¿Cuál es la verdadera misión?
Nos mantenemos en la duda, esa duda que incita al dolor,
la máxima pena del misericordioso ángel derrocado,
Arrodillado mientras la suplica se hace cenizas entre la muchedumbre pútrida.
Una mosca, posada sobre su pañuelo.
“el ego…” murmuraba, mientras el insecto penetraba en su boca y diluía las palabras, cuales solo supieron ser bocanadas de vapor…

27 ene 2010

Si, mi querido charco putrefacto, te reitero mi duda: ¿Qué es de tu misero reflejo?
Solo un espejo, solo eso

7 ene 2010


¡Ebulle niebla desde las florecientes gotas del techo! ¡Como aterciopeladas algas fugándose a lo clandestino!, intrusas entre zafiro y alfombras, vecinas de mi pecho, encina…

30 dic 2009


¿Que se dice cuando no hay nada que decir?
Tal vez en los cielos
Con el suelo en los pies

28 dic 2009

no es comida lo que falta...

24 dic 2009

un hada

Sobre un calendario escrito en rojo
Se deslizan los dedos como en un bello juego,
Trasparente la hoja refleja un brillo,
Un espejo

Recito un murmullo calido
Cuando el frío al tiempo se avecina,
Una estela que bordea la circunferencia,
Rebosa y cae la grieta del manantial.

El sueño no ayuda,
no lo tengo, ni el a mi.
La muerte tararea sentimientos desconocidos,
La conmueven,
no supo nunca del amor

La distancia apabulladora…
¿Qué es próximo, y a la vez lejanía?
Aislado del tacto y tan dentro del cuerpo
Que como un resfrío estremece
Y lo vulnerable se vuelve incienso

Es hora ya…
que la centinela ilumine,
Hasta las galaxias enmudezcan,
Como ríos de fluor que yacen en la piel

12 dic 2009

Desplazar el destello me resulta imposible ahora,
Moverlo, construirlo en opacas resoluciones, mentales.
Visuales antes, cerebrales también. Ambas.
Y se agudiza la percepción, en diversos ámbitos,
complejos para analizarlos con meticulosidad.
Entre ellos. Entre tanto, la fluidez proseguía, retozando en almohadones.
No. Mejor digamos: en el espacio físico que se me presupone.
Ahora dudo.

29 nov 2009

1

Un esqueje, y el raciocinio de la morsa se activo. En un instante.
En ese instante. En el que el mamífero retozaba en su pereza divina.
Ahí, con el amoniaco brotando de los poros lo identifique.
Al animal, digo…

14 nov 2009

Desliz, con Vicentino


-Gratis, cosas nuevas y gratis, las regalan en la calle de abajo donde un señor tuerto y siempre cabreado rezuma extremos insultos por los “perdedores”, ingenuos que acuden en masa a por los regalos.

… cierto es, obsequios observó desde el trasluz de mi cortina. Mañana, tarde, siempre. Señores, ancianas, viejas y solitarias calles, en medio de Caddies me resuelvo. También cierto, distracción no poseo, solo ellos, los regalos son quienes desquitan mi tiempo, maldito tiempo…

-Las ambiciones suscitadas en los gnomos, cuervos y demases alimañas obsesas el brillo, por la bisutería pintada en intenciones fracasadas, caciques atendiendo a S.freud en el tamaño y peste de sus puros, coches envueltos en lazos de amor de emparejados seres con insufrible miedo a la soledad, domados y adiestrados compradores...

-Resquebrajando los bolsillos, haciendo de pelusa bolitas, pequeños círculos que manosean mis dedos. Si, ahora. Ya, diría, en un bar. Acompañado, eso sí. Hay unos cuantos, y hablan de unas maneras poco gesticulativas. Pero no hago caso, tan solo están. Y de fondo que… En el trasfondo me quedo, cuando las llamas envuelven la cintura de tal dulcinea. Ahí está, como estoy aquí, empalagando mi vista de dulces alucinaciones, reflejándola en mis grises espiares. Pero ya ni un trago queda.

-Castillos sobre nubes alzados y derrumbados, afilada daga de realidad atraviesa mi estomago, tengo hambre y no puedo comer, tengo frio bajo esta peste a mugriento, y aquí sigo, esperando a que el juez de jueces el gordo Noel me compense por haber sido bueno, pero ese hijo de puta no tiene pelotas de entrar en mi barrio y mucho menos cargado con un saco de cosas brillantes.

...Y comeré bazofia si es necesario, ya que los escrúpulos no los conozco, y sobre esta carroza de dos pies danzare, bailare la calle pensando, o tan solo desplazándome de diestra a siniestra. No importa, ya no lo hacen ni los juncos que se acumulan el mis parpados, corrugados a veces, solo amplios cuando duermo.

- Dentro de un par de horas despertare, en donde la inquietud humana perece, en eso que dicen “ego”. Abanicado por las palmeras que me rodean, si es que recuerdo bien mi estancia. Mas ahora resulta difícil pensarlo, lo escuchare mañana. Mientras tal exista.

- En un niño sin certezas desearía estar, desvelado en la pasajero transito del descubrir, la soledad, el vacio profundo que denota en mis palabreríos.

"Hola anciano, soy amigo de tu hermano, desde antaño fumamos cañas y habanos, nos juntamos de vez en cuando,
de tanto en cuanto, al mar de un salto, y al precipicio precipitado me lanzo,
me alzo sobre nubes, y descanso,
puede que descalzo, mi vaso rebalsó al ver tus brazos rodeando mi espacio, anonadado estoy. Dibujo trazos sin cese, sin previos pasos, contorneo tu silueta, despacio, realzo como exacto el tacto de tus manos, ipso facto, tu rapto en mi cuarto..."

16 oct 2009


Remarcaba las huellas con pasos, sigilosos, afónicos desde la espesa bruma marítima.
Buscando un foco, la circular luz que le indique el siguiente movimiento.
Remaba las olas, que en el aire ondas distinguía.
Fluidez, revolcado algún pétalo por el asfalto corroído.
Cuando la saciedad del aire removía arcadas dulces.
La sonora calma de su armonía.

19 sept 2009

2+2? 10

El hombre del traje pardo apresuro su paso. ¿Adonde iras? lunático, sigiloso.

Mientras me descarno los dedos lo contemplo, dirigiéndose hacia un escondite propio de las ratas, si, una rata, ahora se de quien se trata. Y es que en mi memoria poco flota y reluce, son mas bien escasos los recuerdos, recordar…si es que quiero hacerlo. Pero lo vi a el.
Si, ese personaje peculiar, caminando, apresurado entre marismas de personas y voces atronadoras, y recordé quien era.
Hace algún tiempo que olvide mi casa, mi ropa y mis deseos, hicieron los años a un vagabundo miserable, que ni en mirar se esfuerza. Pero al percibir lejanamente esa silueta viril, homogénea y sambombeante, un as de luz me encandiló, un pasado casi ajeno, menos mío que antes, menos que mañana. Y esa persona, un tal "Rique" fue quien me doto de los consejos prematuros, poco sabios, prematuros. Me eran dichos numéricamente, como un tratado, o más bien como una lista fundamental. El dictaba, después escribía, me miraba y escribía, retomaba el papel y dictaba. Era simple, el dicta, el escribe.
Llegue a pensar que Rique era una especie de auto-consejero, una persona abrumada por la soledad y por los pensares pesados de la nostalgia. Quizás su mujer haya muerto, pero no. Mi presencia no equivale a la de una mujer, a menos que intentase perpetrar en mis orificios escondidos. No creo, no, así no es el, y sus gustos están mas bien decantados en la heterosexualidad relativa... aunque nunca se dice que no.
Sin embargo no cesaba, mencionando palabrerías que a mi poco me llenaban. Ni tan siquiera concebía el significado de muchas de ellas.
Persistente. Eso si era, más de lo deseable. Tal vez ese fue el comienzo de mi odio hacia ese ser. Nunca callaba, no lo hacia, aunque debiese, hablaba de mas, o eso creía hacer. Hablaba y no miraba a nadie. Su expresión, frívola y sumergida en los paréntesis no conocía la angustia, el sonrojo, un mínimo gesto de gratitud. Nada.
Me pregunte constantemente durante varios días el porque de mi visita a ese individuo, quien me lo había recomendado, y para que. Ahora deduzco que no fue nada, un idiota mas que con su portento vocal promulgaba en mil cielos su magnifico punto de vista, la perspectiva cóncava de sus súbditos imaginares. Creía que alguien lo escuchaba, que los chamanes lo aguardarían en sus chozas de paja y barro, para iniciar algún tipo de ritual o sacrilegio.
Hoy no se ni quien es Rique, ni quien era, o decía que era. No se ni que soy yo, o en que me convertí, propio de mi conveniencia.
Me llamo Doni. No, así me llamaba. Así me decían las viejas cuando las cruzaba por la calle, regresando del mercado con sus pesados equipajes, sus suministros.
- Doni, ¿podrías ayudarme?
Que ancianas mas desgraciadas, ¿quien me ayuda a mi? Debí pensar que llegaría a la misma situación en las que ellas se encontraban, cargando tumultos de verduras y carnes rojas, necesitadas de un apoyo. No. Yo no lo necesito, no como verduras ni mastico animales. Ni bolsa tengo, ni ropa.
Aquellas venerables viejas me tenían en el barrio por un chiquito mal educado y llorón, como el nieto indeseado, esa fruta podrida en el último cajón de las frutas, el error y la desgracia de cualquier padre corriente. Pero mi familia no era típica, más bien le adjuntaría el sinónimo de "surrealista", "tétrica", basta ya de palabrerio.
Mi nacimiento fue consecuencia de una sucesión de hechos paranormales. Según mi tío Frederick, mamá era enfermera en un centro de rehabilitación, uno de esos lugares de aroma rancio, paredes blancas y una repulsiva fragancia de lejía y amoniaco. Repulsiva para quienes no saben admirar los grandes beneficios del olfato, puestos que ya, el olfato era uno de los sentidos que continuaba funcionando a la perfección en mi. Olía esa señora, azufres. Recorría pasillos incrustados en verticales estructuras rígidas, con puertas a derecha e izquierda. Derecha pares, izquierda impares. Dichas puertas también desprendían un aroma áspero, similar al de la pintura, pero no era pintura exactamente. Puertas blancas, paredes blancas, y yo en un vientre apaleado.
Por eso será que también opte por odiar a mi madre, cinco años, más o menos. Si, a los cinco años surgió mi ira, ese desarraigo por el carisma familiar. Nació en mí como yo en mi progenitora, como fluyen las aguas de un terma avolcanada, tibio, y mas caliente, burbujeante. Hasta que por fin me sentí liberado.
No es que cueste recordar, ya que quiero. Lo realmente atemorizante es que mis recuerdos muchas veces difieren de los hechos concretos, y adoptan un sentido equitativo a mi actual estado. Lo se, pasaron muchos años desde que Rique desnudo sus defectos y los conocí ampliamente, mucho tiempo. Mamá, mamá y sus pasos flacos por laminas de mármol, aquel vestíbulo claro, mamá y su bebe, su engendro indeseado. Yo.

7 sept 2009


Como siempre, recurriendo a la frialdad, abrazado a una silueta metálica, lumínica, resplandeciente donde las haya. Lastima me da que solo de noche pueda guiar, pueda ser útil, dulces anomalías.
Rara vez me vi dialogando frente a ella, mas algunas nostalgias le conté. No las suficientes como para pretender llorar, pero si pensar, bajo su luz, dentro de ella.
Y de esta “ridícula” manera me distanciaba de aquella amante nocturna, desprendiéndome de sus sombras ocultas, dejando parte de emociones junto a su base obtusa, sobre los jardines que comprendían su paisaje.
Un lirio despojado de su esencia bebe en los sauces arcaicos, los llantos de su extraña naturalidad recorren el tallo, lo bailan en su sensual marea. Duermen la tierra amoldada al espesor de los días, surcan los filamentos platinos su contorno, estéril, casi divino, dirían dioses. Besa las hojas en fulgores ardidos de ensueño, delicadas manos de manantial sean quienes acarician su textura, trencen el cielo y hablen por mí.

1 sept 2009

Sobre los hipoteticos...


En el año de los cisnes. En la era del don nuclear, sobre esta vida energúmena y apabulladora, sobre lo sinos que alientan con fuegos cruzados mi captura, una decente muerte acecha, consumada en territorios vírgenes. La devastación.
Mientras que los “otros” disimulan tal atrofio; digo “otros” por adjuntarles algún valor significativo, ya que, suelen ser carentes sus energías en mis sinuosos pasadizos. Decía de ellos, quienes objetan de dementes unos razonamientos atípicos, en función de su propia razón.
Resultara extraño que mis emociones, a veces, estériles, sean promulgadoras de un fulgor ardido en vaivenes de éxtasis, en esplendores divinos, tan solo imaginables en profecías siderales. Tal llama es cuenco de mi alusión a la deidad del espécimen, al sentido oculto y místico del no retorno.
Pero distanciándome de parábolas inducidas por la consecución de constelaciones vuelvo, regreso al cuerpo, al otro mí. Me observo perplejo ante dichas vivencias, rastreando las esperanzas de hallar el punto estable que conforme la complejidad eterna. Me miro, quizás desde otro punto, fuera de mí, ahora. No paro de hacerlo, y continuo analizando mi desintegrado abdomen, tórax…
No sabría afirmar anatómicamente cual es el punto exacto que mi disfraz detesta, puede que ahora sea todo despreciable, o obsoleto.
Puedo ser un as de luz, un destello cegador e invisible, inalcanzable. Puedo ser tantas cosas… como la simple consecución de coincidencias retóricas, o un degradado fotograma traslucido, contemplado desde un punto opuesto, en vistas dispares y ajenas a la incumbencia, que también, odia mi ser.
Ahora dirán que hablan las barbaries…
Insinúo coquetamente con la falsedad de la muerte llevadera, deslumbro con afán de existir toda posibilidad de vitalidad más allá de esto, un mundo que no basta con su confín, que desgastado procede en su ruleta ancestral. Sistema, todo es regido mediante lo absurdo, sistemático.

31 ago 2009

Reposaba delirante una mañana más. La misma cama, las mismas carencias, me dije, me dijeron quienes atravesaron la puerta. Si, estaba solo, solo conmigo, mejor que acompañado por malas ortigas, y tan solo el silencio me hablaba. Porque tratándose de la visita… Era austera. No nombraban, ni vocablos, ni intervenían en mis alucinaciones con gestos amables, apáticos, con alguna gesticulación, por minima que fuese.
No se que harían en mi habitación, si es que estas patas que me sostienen pertenecen a mi lugar de cobijo, si es que mi habitación fue remodelada durante mis horas de sueño, ¿quienes son ustedes?, exclame.
-tranquilo, me decía mi yo, -calma, ciega, no te preocupes, ya queda poco.
Lo sabia, deducía que esto acabaría al fin, lo que fuese, pero obedecía a su final, tal vez destino, o un simple desierto en la deriva que me condujo hasta mi cubo de cemento.
Aun así, con miedo, mantenía mis ojos cerrados, plegados ante la desolación y el desconcierto de desconocer a cada individuo que perpetraba mi calma, los odiaba, si. Ellos me detestarían, en el caso de que este no sea mi sitio. De serlo, querrían algo de mí. No se que, concretamente, pero merodeaban mis alrededores.
Escuchaba sus pasos, de izquierda a derecha, de poniente a oriente, los oía agudamente, como deambulaban, inspeccionando los cajones de mi mecedora, hurgando en mis harapos, en papeles, en infinidad de lugares. Puede que hayan revisado mi anatomía, mis partes o la cabellera. Pero eso ya no importa.
Ahora me percato de que mis brazos son articulables, que aunque con fragilidad, son capaces de estirarse, retorcidos, llegando a mi otra extremidad. Me noto frío, como si la circulación estuviese estancada, desde algunas horas pasadas, o días. Como si la piel tersa hubiese transmutado, corrugada como la tez de una naranja, seca como mis propias lágrimas que ahora caen, también frías, también mías y grises, aunque no las vea.



Obsoletos objetos por mis manos pasan, de A a B, de un punto a otro. No se deducir mi ubicación, quizás me encuentre entre A y B, o sea C. Podría ser que A y B me entregan a mi tales artilugios, a C. O también puede existir D, pero no me escucha.
Nadie escucha, ni a mi ni a nadie. Nadie es nada entonces, y la nada será algo… ¿Sino que valdría su presencia? solo opacidad o intriga.
¡Que sea nada si debe ser! Pero algo será al pensarla. Solo pensándola persiste, solo en esta nada. Mi silencio y yo, el algo sin nadie, sin resto o sobra. Nada.
Con pies negros derivo, consternado por la infinidad de pasadizos, a los que me atribuyo un paso mas de ellos. Soy parte de muro y fuego ágil, en esta nada, pacifica y desoladora.
En mis pensares un profeta, una alucinación del ficticio recorrer. Gurú de esta travesía desconcertante, no habla, y otra vez nada.
Siempre suele ganar, más cuando es memorizada, consecutiva en los filos de una pluma entintada, fortuita en la imaginación corregida del ser divino, estelar o recóndito. Mi dios, mi nada y palabra raptada.

Del oriente impone

Los restos de un fenicio de manos fetiches acosa mi ventana en noches serenas, besa el cristal con sensual delicadeza mientras cuelga fuego de sus cielos, al bailar en llamas, mas sobre su destreza.
-¡Astarté!
Felino de inyectables uñas merma mis más preciadas ganas de evitarlo, malgasta saliva en frases sonadas, en repetitivas muecas propias de carcelero embriagado, luciendo el brillo del mero vidrio sutil, lustrando mis sueños en placebo, incógnito era este adorar, ¿hasta cuando fue?
Porque no cesa de bailar, de promulgar con sus giros mi fatua agonía, pereciendo en las tormentosas pesadillas, cuales me brindo. De estas fui amigo y obseso, durante un reposo de péndulos vencidos, a contraluz de nubes pretendo descubrirme, abolir la solución.

29 ago 2009

17.27


...mi querido espectro secuaz, ahí en donde estés caminando, a lo profundo del sendero, ahí; corriendo, fugando del viento.
Así amigo, sombra de mis sombras, dueño del silencio, a mi, don cielo plutónico de recelo, el cuento de mal saber.
¿A quien sino podría torturar con frases? un espejo andante que baila por no descansar, al espejo rumiante de gemidos tornasolados que es espejo de mi, al revalsar; pretexto del reflejo es no desearme copiar, no mirarme seguir, ni trasnochar entre surcos de alquitrán.
Se rima, y sin quererlo se asoma un descorchado envase, el recipiente del cual emanó sinceridad, pura, nefasta u diosa de crepúsculos.
Se ve el gavilán de vez en cuando, se observa rapiñando en el estéril pastar, va ondeando sus pliegues alados, sus plumas descienden, insecto conciernen la fatalidad próxima.
Yo piedra, lima de uñas y dientes, un objeto contundente en la apreciada y desolante libertad, un insecto mas al querer consumar la fragilidad, un pastizal mas guiado en las corrientes universales. ¿Al más allá?

28 ago 2009

16= Agosto

Ya puedo ver las grietas de mis apretados zapatos, presiento la noticia vecina como se apodera de los precarios conocimientos. Me veo, tras cualquier lápiz afilado, que representa un acto carnal, ingenuo de si. Cuando al continuar este trazado se convierte áspero y ruidoso, tranquilo, como necesito desearme.
Sobrevuela un ave de plumaje blanco, desde abajo solo se observarlo, imaginar su punto de visión, ser ese margen que me divide del pájaro. Pájaro ojala fuese yo.
Me precipitaría a los vientos, o buscaría semillas en las rendijas que surgen en las baldosas. Seria cóndor, sin montaña ni caverna, obviando la necesidad de un refugio, cuado el aire nos abraza sin querer, cuando la palabra “libertad” sea más que palabra u oración.
No suelo creer, ni orar. Me imagino un Icaro natural. De reales abanicos trenzados, remontando llanuras, nunca creí. Como mucho en mí. Porque se hoy que animal no podré ser, que mañana amaneceré en un espécimen diferente, civilizado, cordial, amable, hasta patético. Hasta humano.
Carne sin amor, y de existir tal, fue diosa y voló por obligación. No cruzo cierto mar, pero aun en las montañas es duro resistir, es imposible no admitir la inmortalidad, cuando fue.