19 sept 2009

2+2? 10

El hombre del traje pardo apresuro su paso. ¿Adonde iras? lunático, sigiloso.

Mientras me descarno los dedos lo contemplo, dirigiéndose hacia un escondite propio de las ratas, si, una rata, ahora se de quien se trata. Y es que en mi memoria poco flota y reluce, son mas bien escasos los recuerdos, recordar…si es que quiero hacerlo. Pero lo vi a el.
Si, ese personaje peculiar, caminando, apresurado entre marismas de personas y voces atronadoras, y recordé quien era.
Hace algún tiempo que olvide mi casa, mi ropa y mis deseos, hicieron los años a un vagabundo miserable, que ni en mirar se esfuerza. Pero al percibir lejanamente esa silueta viril, homogénea y sambombeante, un as de luz me encandiló, un pasado casi ajeno, menos mío que antes, menos que mañana. Y esa persona, un tal "Rique" fue quien me doto de los consejos prematuros, poco sabios, prematuros. Me eran dichos numéricamente, como un tratado, o más bien como una lista fundamental. El dictaba, después escribía, me miraba y escribía, retomaba el papel y dictaba. Era simple, el dicta, el escribe.
Llegue a pensar que Rique era una especie de auto-consejero, una persona abrumada por la soledad y por los pensares pesados de la nostalgia. Quizás su mujer haya muerto, pero no. Mi presencia no equivale a la de una mujer, a menos que intentase perpetrar en mis orificios escondidos. No creo, no, así no es el, y sus gustos están mas bien decantados en la heterosexualidad relativa... aunque nunca se dice que no.
Sin embargo no cesaba, mencionando palabrerías que a mi poco me llenaban. Ni tan siquiera concebía el significado de muchas de ellas.
Persistente. Eso si era, más de lo deseable. Tal vez ese fue el comienzo de mi odio hacia ese ser. Nunca callaba, no lo hacia, aunque debiese, hablaba de mas, o eso creía hacer. Hablaba y no miraba a nadie. Su expresión, frívola y sumergida en los paréntesis no conocía la angustia, el sonrojo, un mínimo gesto de gratitud. Nada.
Me pregunte constantemente durante varios días el porque de mi visita a ese individuo, quien me lo había recomendado, y para que. Ahora deduzco que no fue nada, un idiota mas que con su portento vocal promulgaba en mil cielos su magnifico punto de vista, la perspectiva cóncava de sus súbditos imaginares. Creía que alguien lo escuchaba, que los chamanes lo aguardarían en sus chozas de paja y barro, para iniciar algún tipo de ritual o sacrilegio.
Hoy no se ni quien es Rique, ni quien era, o decía que era. No se ni que soy yo, o en que me convertí, propio de mi conveniencia.
Me llamo Doni. No, así me llamaba. Así me decían las viejas cuando las cruzaba por la calle, regresando del mercado con sus pesados equipajes, sus suministros.
- Doni, ¿podrías ayudarme?
Que ancianas mas desgraciadas, ¿quien me ayuda a mi? Debí pensar que llegaría a la misma situación en las que ellas se encontraban, cargando tumultos de verduras y carnes rojas, necesitadas de un apoyo. No. Yo no lo necesito, no como verduras ni mastico animales. Ni bolsa tengo, ni ropa.
Aquellas venerables viejas me tenían en el barrio por un chiquito mal educado y llorón, como el nieto indeseado, esa fruta podrida en el último cajón de las frutas, el error y la desgracia de cualquier padre corriente. Pero mi familia no era típica, más bien le adjuntaría el sinónimo de "surrealista", "tétrica", basta ya de palabrerio.
Mi nacimiento fue consecuencia de una sucesión de hechos paranormales. Según mi tío Frederick, mamá era enfermera en un centro de rehabilitación, uno de esos lugares de aroma rancio, paredes blancas y una repulsiva fragancia de lejía y amoniaco. Repulsiva para quienes no saben admirar los grandes beneficios del olfato, puestos que ya, el olfato era uno de los sentidos que continuaba funcionando a la perfección en mi. Olía esa señora, azufres. Recorría pasillos incrustados en verticales estructuras rígidas, con puertas a derecha e izquierda. Derecha pares, izquierda impares. Dichas puertas también desprendían un aroma áspero, similar al de la pintura, pero no era pintura exactamente. Puertas blancas, paredes blancas, y yo en un vientre apaleado.
Por eso será que también opte por odiar a mi madre, cinco años, más o menos. Si, a los cinco años surgió mi ira, ese desarraigo por el carisma familiar. Nació en mí como yo en mi progenitora, como fluyen las aguas de un terma avolcanada, tibio, y mas caliente, burbujeante. Hasta que por fin me sentí liberado.
No es que cueste recordar, ya que quiero. Lo realmente atemorizante es que mis recuerdos muchas veces difieren de los hechos concretos, y adoptan un sentido equitativo a mi actual estado. Lo se, pasaron muchos años desde que Rique desnudo sus defectos y los conocí ampliamente, mucho tiempo. Mamá, mamá y sus pasos flacos por laminas de mármol, aquel vestíbulo claro, mamá y su bebe, su engendro indeseado. Yo.

7 sept 2009


Como siempre, recurriendo a la frialdad, abrazado a una silueta metálica, lumínica, resplandeciente donde las haya. Lastima me da que solo de noche pueda guiar, pueda ser útil, dulces anomalías.
Rara vez me vi dialogando frente a ella, mas algunas nostalgias le conté. No las suficientes como para pretender llorar, pero si pensar, bajo su luz, dentro de ella.
Y de esta “ridícula” manera me distanciaba de aquella amante nocturna, desprendiéndome de sus sombras ocultas, dejando parte de emociones junto a su base obtusa, sobre los jardines que comprendían su paisaje.
Un lirio despojado de su esencia bebe en los sauces arcaicos, los llantos de su extraña naturalidad recorren el tallo, lo bailan en su sensual marea. Duermen la tierra amoldada al espesor de los días, surcan los filamentos platinos su contorno, estéril, casi divino, dirían dioses. Besa las hojas en fulgores ardidos de ensueño, delicadas manos de manantial sean quienes acarician su textura, trencen el cielo y hablen por mí.

1 sept 2009

Sobre los hipoteticos...


En el año de los cisnes. En la era del don nuclear, sobre esta vida energúmena y apabulladora, sobre lo sinos que alientan con fuegos cruzados mi captura, una decente muerte acecha, consumada en territorios vírgenes. La devastación.
Mientras que los “otros” disimulan tal atrofio; digo “otros” por adjuntarles algún valor significativo, ya que, suelen ser carentes sus energías en mis sinuosos pasadizos. Decía de ellos, quienes objetan de dementes unos razonamientos atípicos, en función de su propia razón.
Resultara extraño que mis emociones, a veces, estériles, sean promulgadoras de un fulgor ardido en vaivenes de éxtasis, en esplendores divinos, tan solo imaginables en profecías siderales. Tal llama es cuenco de mi alusión a la deidad del espécimen, al sentido oculto y místico del no retorno.
Pero distanciándome de parábolas inducidas por la consecución de constelaciones vuelvo, regreso al cuerpo, al otro mí. Me observo perplejo ante dichas vivencias, rastreando las esperanzas de hallar el punto estable que conforme la complejidad eterna. Me miro, quizás desde otro punto, fuera de mí, ahora. No paro de hacerlo, y continuo analizando mi desintegrado abdomen, tórax…
No sabría afirmar anatómicamente cual es el punto exacto que mi disfraz detesta, puede que ahora sea todo despreciable, o obsoleto.
Puedo ser un as de luz, un destello cegador e invisible, inalcanzable. Puedo ser tantas cosas… como la simple consecución de coincidencias retóricas, o un degradado fotograma traslucido, contemplado desde un punto opuesto, en vistas dispares y ajenas a la incumbencia, que también, odia mi ser.
Ahora dirán que hablan las barbaries…
Insinúo coquetamente con la falsedad de la muerte llevadera, deslumbro con afán de existir toda posibilidad de vitalidad más allá de esto, un mundo que no basta con su confín, que desgastado procede en su ruleta ancestral. Sistema, todo es regido mediante lo absurdo, sistemático.

31 ago 2009

Reposaba delirante una mañana más. La misma cama, las mismas carencias, me dije, me dijeron quienes atravesaron la puerta. Si, estaba solo, solo conmigo, mejor que acompañado por malas ortigas, y tan solo el silencio me hablaba. Porque tratándose de la visita… Era austera. No nombraban, ni vocablos, ni intervenían en mis alucinaciones con gestos amables, apáticos, con alguna gesticulación, por minima que fuese.
No se que harían en mi habitación, si es que estas patas que me sostienen pertenecen a mi lugar de cobijo, si es que mi habitación fue remodelada durante mis horas de sueño, ¿quienes son ustedes?, exclame.
-tranquilo, me decía mi yo, -calma, ciega, no te preocupes, ya queda poco.
Lo sabia, deducía que esto acabaría al fin, lo que fuese, pero obedecía a su final, tal vez destino, o un simple desierto en la deriva que me condujo hasta mi cubo de cemento.
Aun así, con miedo, mantenía mis ojos cerrados, plegados ante la desolación y el desconcierto de desconocer a cada individuo que perpetraba mi calma, los odiaba, si. Ellos me detestarían, en el caso de que este no sea mi sitio. De serlo, querrían algo de mí. No se que, concretamente, pero merodeaban mis alrededores.
Escuchaba sus pasos, de izquierda a derecha, de poniente a oriente, los oía agudamente, como deambulaban, inspeccionando los cajones de mi mecedora, hurgando en mis harapos, en papeles, en infinidad de lugares. Puede que hayan revisado mi anatomía, mis partes o la cabellera. Pero eso ya no importa.
Ahora me percato de que mis brazos son articulables, que aunque con fragilidad, son capaces de estirarse, retorcidos, llegando a mi otra extremidad. Me noto frío, como si la circulación estuviese estancada, desde algunas horas pasadas, o días. Como si la piel tersa hubiese transmutado, corrugada como la tez de una naranja, seca como mis propias lágrimas que ahora caen, también frías, también mías y grises, aunque no las vea.



Obsoletos objetos por mis manos pasan, de A a B, de un punto a otro. No se deducir mi ubicación, quizás me encuentre entre A y B, o sea C. Podría ser que A y B me entregan a mi tales artilugios, a C. O también puede existir D, pero no me escucha.
Nadie escucha, ni a mi ni a nadie. Nadie es nada entonces, y la nada será algo… ¿Sino que valdría su presencia? solo opacidad o intriga.
¡Que sea nada si debe ser! Pero algo será al pensarla. Solo pensándola persiste, solo en esta nada. Mi silencio y yo, el algo sin nadie, sin resto o sobra. Nada.
Con pies negros derivo, consternado por la infinidad de pasadizos, a los que me atribuyo un paso mas de ellos. Soy parte de muro y fuego ágil, en esta nada, pacifica y desoladora.
En mis pensares un profeta, una alucinación del ficticio recorrer. Gurú de esta travesía desconcertante, no habla, y otra vez nada.
Siempre suele ganar, más cuando es memorizada, consecutiva en los filos de una pluma entintada, fortuita en la imaginación corregida del ser divino, estelar o recóndito. Mi dios, mi nada y palabra raptada.

Del oriente impone

Los restos de un fenicio de manos fetiches acosa mi ventana en noches serenas, besa el cristal con sensual delicadeza mientras cuelga fuego de sus cielos, al bailar en llamas, mas sobre su destreza.
-¡Astarté!
Felino de inyectables uñas merma mis más preciadas ganas de evitarlo, malgasta saliva en frases sonadas, en repetitivas muecas propias de carcelero embriagado, luciendo el brillo del mero vidrio sutil, lustrando mis sueños en placebo, incógnito era este adorar, ¿hasta cuando fue?
Porque no cesa de bailar, de promulgar con sus giros mi fatua agonía, pereciendo en las tormentosas pesadillas, cuales me brindo. De estas fui amigo y obseso, durante un reposo de péndulos vencidos, a contraluz de nubes pretendo descubrirme, abolir la solución.

29 ago 2009

17.27


...mi querido espectro secuaz, ahí en donde estés caminando, a lo profundo del sendero, ahí; corriendo, fugando del viento.
Así amigo, sombra de mis sombras, dueño del silencio, a mi, don cielo plutónico de recelo, el cuento de mal saber.
¿A quien sino podría torturar con frases? un espejo andante que baila por no descansar, al espejo rumiante de gemidos tornasolados que es espejo de mi, al revalsar; pretexto del reflejo es no desearme copiar, no mirarme seguir, ni trasnochar entre surcos de alquitrán.
Se rima, y sin quererlo se asoma un descorchado envase, el recipiente del cual emanó sinceridad, pura, nefasta u diosa de crepúsculos.
Se ve el gavilán de vez en cuando, se observa rapiñando en el estéril pastar, va ondeando sus pliegues alados, sus plumas descienden, insecto conciernen la fatalidad próxima.
Yo piedra, lima de uñas y dientes, un objeto contundente en la apreciada y desolante libertad, un insecto mas al querer consumar la fragilidad, un pastizal mas guiado en las corrientes universales. ¿Al más allá?

28 ago 2009

16= Agosto

Ya puedo ver las grietas de mis apretados zapatos, presiento la noticia vecina como se apodera de los precarios conocimientos. Me veo, tras cualquier lápiz afilado, que representa un acto carnal, ingenuo de si. Cuando al continuar este trazado se convierte áspero y ruidoso, tranquilo, como necesito desearme.
Sobrevuela un ave de plumaje blanco, desde abajo solo se observarlo, imaginar su punto de visión, ser ese margen que me divide del pájaro. Pájaro ojala fuese yo.
Me precipitaría a los vientos, o buscaría semillas en las rendijas que surgen en las baldosas. Seria cóndor, sin montaña ni caverna, obviando la necesidad de un refugio, cuado el aire nos abraza sin querer, cuando la palabra “libertad” sea más que palabra u oración.
No suelo creer, ni orar. Me imagino un Icaro natural. De reales abanicos trenzados, remontando llanuras, nunca creí. Como mucho en mí. Porque se hoy que animal no podré ser, que mañana amaneceré en un espécimen diferente, civilizado, cordial, amable, hasta patético. Hasta humano.
Carne sin amor, y de existir tal, fue diosa y voló por obligación. No cruzo cierto mar, pero aun en las montañas es duro resistir, es imposible no admitir la inmortalidad, cuando fue.

Plebelia

Quanto queda? llegaremos? cuanto queda? cuanto hay? para dar.
cuantos somos? cuales son esos y quienes nosotros? cuando cuales quieren. cuanto deseamos.
cual y por que? que hay de cuanto di?
que dara el cual por mi? quedaremos? irse, nulo. boca seca.
palabras? quienes oyen? cuales escuchan?
escuchas? pensas en cual dice esto? quien piensa? cuanto? sobre que...
quien dice por cual, quien calla por si, quien como yo, disimula, oye, cualquier cosa.
callo y no digo, pensamientos no dicen, al oido, a mi. cual pensamiento intervenga, podrido, mi sino, sin sabor. mi silencio, silbido, igual a dar, despues de vos, del porque diluido.
soy quien piso, quien muere. algun dia lo hare, solo quizas, solo cenizas de mi, solo cielos de llanto, dire la voz, volatil al fin. digan de mi, mala espina, quien no supo estar, aconsejar o vivir. resistir tal vez el camino, solo provable, tan nefasto y sucio, incoherente, dicho, muerto.

24 feb 2009

back enero

- Primero de año, así pensaba, entre la constipación y felicidad, también me susurraba, aunque la interpretación discernía de lo real.

Me comentaba a mí. Solo a mí. Y preguntándome quise desanimarme. Demasiadas preguntas. Tantas, decían entre sí.

Las niego, afirmo todo excepto cual.

¿De que hablamos? Cosas remotas, hasta desconozco cuantos somos. Supongo que dos.

Afines; “especiales” suelen llamarnos. ¿Lo somos? Creo que quien dialoga no.

Sin embargo la pureza de tal penetra en mi conciencia, reflexión. Se hace importante, cree crecer, me agrada.

Es de complejidad calificarlo, y un esfuerzo seria en vano. Serian inútiles tantas cosas, cosas que no comprendo, situaciones en las que actúo con la enfermedad misma, me entrego hoy a ti.

Abatido, me excluí de algún modo. Necesitaba respirar, o vivir. En todo caso requería de la fuerza natural. No sé con que fin concrete mi dicho impulso, no aclara ninguna duda, pero me gusta.

En estos momentos de frialdad y vacío. Si, en lo que transcurren sin chistar. En donde habitan los conflictos, las entrañas del sosiego. Ahí me encuentro, formo el conjunto de víctimas, preparado para la mierda. Siempre llega, se presencia sin pudor, con la alevosía de las sombras, atracando entre sudor y venas, y anoche llanto.

Pero entre tanta mierda, dentro de los escombros imagine. Un instante, una situación. Aturdido en emociones agrias me asfixiaba en el Hades, retorciendo los cables que me conectan, la crueldad y sus víctimas. Pero vuelvo a los dibujos, impresos sin tinta, sin ojos. Con pocas cosas. Entre ellas la paz. Serenidad la llamaría, dicha paz es blanca y de quien hablo no conlleva colores, más bien todo, hasta colores inexistentes.

Si me reitero le pido perdón.

- ¡Mudémonos de planeta! – Caminar. Esta vez descalzos, desnudos. Con grietas en los pies y amor en el entorno. Esconderse, evitar la crispa que con esmero no rehusa a hundirnos. Volemos, sin alas esta vez. Seremos algún día, esperadas horas, tierra y agua, al fin.

- Lo haremos. Cuando las llamas despierten en las colinas. – El incienso será la pureza, fervor de ángeles. Nadie mirara. Nadie escucha.

- Especial – tal palabra me asombra, tantos recuerdos hoy presentes. Todos suyos. Concreta en la única felicidad que me abraza. Quema. Su voz.

- Sin palabra – no diga, ni el silencio siquiera. No lo necesitamos.

- ... – sabemos hablar, usted lo conoce.

- Explíquese... – intenta descifrar, descubrir.

- Te odio

- Te amo.

Tras la conversación, locución del espíritu. Me desvanezco.

2:19

La quiero.

- 5:37:

Las estrellas tiritan.

Me rapto nuevamente, esta vez con las horas avanzadas. Nuevamente, más cerca del amanecer. Próximo a mi, algo. Me confundo, siempre lo hago. ¿Qué hacer en tal caso? Respirar, mantenerse vivo. El oxigeno resopla, frío, hiriente. Despeina árboles y plantas vecinas, me envuelve. En el creo ser libre, y la libertad huye, fuga y traición la imagino, hasta llego a despreciarla.

Hoy. Un día nuevo, transitorio en los porvenires, encantador si me lo puedo permitir. En parpados cegados se cumple, quizás una vez mas. Nada extraño, solo ella y sus consecuencias.

Hablo demasiado sobre ella

¿Qué ocurre?

Se presenta el sentir desbocado.

Adiós luna. Adiós pétalo.

Abrí lo ojos, si; una mañana nueva.

¿Qué fue de anoche? Perros, lobos. En todo caso animales aullando. Lobos y perros se desbocaban en el horizonte. Blanquecino, se disfrazaba el panorama, y yo, en una roca seca me dedique a descomponer cada gramo de color en un fotograma. Imagen.

Imagine, también lo hice. Habitáculo de inspiraciones, escarcha del sur, ahí sentado, sin más por vivir.

Intento recordad…

Después de todo diré. Le diré. Al fin, he robado un corazón, demasiado tiempo sin hacerlo, mi sombra ríe a cuentagotas. También diré, porque decir sin sentido suele ser sentir, en algún modo. Y sentirla hoy preciso, derramar copas sin razón, sin orbitas o satélites, nada en la vigilia.

O simplemente pasear, como acostumbro. Derrumbarse en la hierba que alumbra los ríos, verde y fogosa, tan apacible que la brisa la acaricia. Contemplando insectos que planeando la metamorfosis natural juegan a la vida. Mucho más.

Día seis, de algún mes. Tampoco sé el año. Sé que sé perdió, otra vez, y otra, me comente.

Como siempre, la costumbre de olvidar, de ser algo pasajero, un sentimiento diría. Uno hiriente, con mil filos, cortante. Dibujando el viento, hoy... cenizas de algodón.

Cansa estar así, cansa estar. Sin meta, sin ella o sin algo. Sin vida, resumamos.

Agota y agita montañas, estúpido debería sentirme, y lo soy. Tanto que fallo, en todas palabras y movimientos, en la estrategia que cometo sin premeditación. ¡Que inútil soy! Me dije en un momento, y al parecer esas palabras continúan vagando por mis confines, se aceptan, me aceptan como inútil que quiero. Y creo en ellas la felicidad, exaltación de mis recuerdos, miles que me conducen al vacío.

En esta habitación es complicado observar mas allá, solo una ventana me aproxima de algún modo al mundo que el humano vive, crea y destruye irremediablemente. Solo una ventana, en la que no entra luz ni placer, entonces ¿qué es lo que refleja? ¿qué quiere de mi?, Arrancarme de a pedazos, herirme, nuevamente. La soledad me inunda, siempre lo hace, juega como si una marioneta fuese; soy idiota, me digo, me dicen, nadie calla. ¡Basta! Por favor, solo quiero fallecer, que me dejes con mi agonía, desarmado en cualquier lugar, inhóspito, oscuro

una vez...

Inesperada y cautiva fue al encuentro, sola, serena y oscura mientras su destello brilla en esta amarga vida, símiles lo que habita en esos cuerpos son, mas que materia inerte, dos mentes en compresión conjugando vocales sin importancia alguna, desvivido en existir por miedo a mí y al error que me acecha sin constancia.
Perplejo y perdido en pupilas es imposible no cantar su nombre, perderme en sus pensamientos más irreales y ser participe de mil historias a su lado, olvidar cuantos minutos pueden desnudar la apreciada libertad, reír hasta que los músculos tensos fallezcan en un abrazo, hacerlo sin importancia, en frases sin lógica... pero suyas. Secar lágrimas en ese simple trapo que me cubre del hielo y conocer la perfección.
Pero sin cura alguna permanezco, inmóvil en esa incomoda butaca de madera, rondando las calles sin rumbo, esperando que en el momento menos pensado una mirada la encuentre, y nada mas sea humano en el aura que incesablemente le rodea.

1 ene 2009

uno más

Año nuevo. Año, ciclo de algo, de supervivencia o progreso ancestral. Tiempo, calculado por cosas a las que no respondo. Lo intento, pero es tan difícil.

Como contarle los pétalos a un campo o desarmar la arena del océano, como algo. Poco corriente.

Igualmente lo acepto, no se si por tradición o por algún motivo. Por que si de creencias tratarse pocas concibo, en esta era todavía menos.

No me interesa. En absoluto.

Hace unos instantes, cuando dormía…soñé. No se que soñar, por tanto mi ilusión es furtiva, o pasajera. Abstracta.

De todos modos se que lo hice, siempre lo hago. Aunque ciertas mañanas, o mediodías cueste memorizarlo, o seleccionarlo.

Ya no quiero soñar. Ni vivir en ocasiones, y por mas que no quiera debo, eso lo se.

O es probable que en algún tiempo aprenda de las noches, imaginar. Cosas similares. Ojala me digo. Espero, ansío .Que cierto día nos miremos, como de costumbre. Y frente al espejo creemos deseos, vidas. Ficticias o no, pero almas al fin. Seamos paz, corazón y buenaventura.

30 dic 2008

insomnios ginebra

- quizás te extrañe la forma de caminar que tenga, o los bolsillos vacíos. Lo mas seguro es que te parezca raro, o mas grave aun… normal.

Lo normal para mí, o para mis días es transcurrir, de la manera que sea, pero hacerlo, ya que el hecho es llevarlo a cabo de la forma más ocurrente. También te puede preocupar mi dificultad. Cuando me refiero a dificultad es a la conjugación que uso al hablar, o el sonar de las monedas sobre esta mesa. Pensándolo bien, es mejor no hablar de mí, ni de los inconvenientes que poseo. No dialoguemos, hagamos que se muevan estos ojos…

La almohada no me busca, ni siquiera me desea, ¿Quién querría desear a una persona que deja pelos sobre algo cada mañana? O peor, ¿Quién soportaría mi humor matinal? Por que no soy de esa clase de gente que al despertarse fluye en energía y optimismo, no. No. Más bien me considero como algo inhabitable en las albas, marchito por los sueños pasados. Fruto de ellos.

Algo se, como supuse…

Se que para el amanecer faltan algunas horas, también se que la comida es insípida al constiparse. No dudo en el alcohol y su efecto estimulante y ni mucho menos en otras cosas que no se lo que son. Y aunque lo son, no tienen el derecho de ser algo.

¿Por qué? No le encuentro solución, es probable que no la tenga, ¿y a quien le importa? ¿Quien leerá con esmero esta bazofia al saborear el primer café del día?

Espero ser el único.

Lo que realmente conozco es el desprecio que siento al escribir sobre mi mismo, como un monologo, una novela china, cosa que todo el mundo considera como una perdida de tiempo, y lo es. Se también que lo es porque en este instante mi cabeza no piensa, nunca lo hace, pero aparte de esta intervención sanguínea se que no puedo dejar el ritmo, nadie lo impide, incluso yo me asusto.

¿Hablar de ella? Seria mas humano, mas mio. Y de nadie más. ¿Y que saber sobre esta agradable sinfonía?, realmente debería confesar que pocas cosas en mi inexistente vida aceleraron el pulso de tal manera. Quizás algún viaje astral haya conseguido cierto efecto similar, pero lo dudo. Ella no duda, y se hace presente en esta piel y en su sangre, se vuelve fuerte, intensa, agónica la podríamos llamar.

Ahora no se de que hablo, si de ella, del sentimiento, o del impaciente que acuchilla mis horarios, no lo se. Pero es agradable saber sin hacerlo, porque de cierto modo soy libre por unos instantes, tanto como para revelar fortunas, para quemar recuerdos.

Si de recuerdos se trata no olvidare nunca esa tarde, de algún mes, de X año, en donde las chicharras irrumpían el silencio y las gaviotas gobernaban la superficie del mar. Poco interesante, casi nulo.

Conversaba, no me acuerdo sobre que, pero si con quien.

Dos sujetos, enredados en harapos viejos, sucios e infectos. No era suficiente, continuaban conmigo, hacia cierto punto, parodiando sobre cosas. Supongo que eran palabras sin sentido. En el caso de que tuviesen alguna causa haría un esfuerzo por recordarlas, pero no se hace efectivo.

Igualmente no es adonde deseo llegar, tampoco se adonde llegare. Tal vez mañana, u otro día.

Caminábamos, los tres. No descansamos en ningún un paso, ni nos detuvimos enfrente de los cristales a observar las delicadas joyas que enterneces a las damas, ¿Qué importa toda esa baratija vulgar?, ya no se sabe robar un corazón. Pedimos a cambio la moneda del bribon para atesorar nuestros efectos más carnales. Nos olvidamos de la ternura, de la pasión y el afecto, no… ya no hay cabida para eso. Supongo.

Las cartas cambiaron, se movieron por así decirlo. Si es que decirlo supone una obligación grata.

No lo supe nombrar hasta hoy en día, ni nadie lo sabría nombrar. ¿Cómo se describe en una sola palabra la perfección? Perfección visual en primera instancia.

El viento jugaba a distraerme, no lo conseguía. Y me detuve. Sin más.

Del otro lado de la calle, donde los cielos traman sus planes y las flores rejuvenecen al llover, adonde tantas cosas suceden que mi vista no alcanza a descubrirlas la encontré.

Si, y no engaño a nadie, como mucho a mi mismo. Pero fue lo mas bello que me supo pasar un día cualquiera, en algún sitio, bajo cierta situación. Era improbable, pero era.

Hoy, sentado. Esta noche ya se que es lo que no decir, que es algo, o un mínimo de ello. Se que no digo mas, aunque reviente y mi sangre sea el tapiz, tantas cosas… no me arrepiento de nada, no me arrepiento de sentirla en mi pulso.

dulce sueño, dulce semblanza

Tal vez resulte fácil para algunas personas evadir un sentimiento, una carencia. Quizás sea más simple de lo que pienso, si es que pienso o razono alguna lógica real. Lo que en verdad importa es el transcurso de estos días pasados, entre avenidas blanquecinas y grutas que envejecen algún rincón ficticio de mi ser. Caminando; sin orden y meta alguna, intentando buscar algo, ¿Qué busco? Supongo que a mi mismo, enredándome entre tanta muchedumbre y callejones rancios de putrefacción, viendo a una sociedad uniforme asaltar las calles sin merito premeditado o solo por al ambiguo placer de respirar, cosa que noto, pero deduzco que tampoco se a que se debe.

Pero bueno, se que el fin se acerca burlescamente, como si de antemano supiese que nada puede detenerlo; ni nombrarlo. Ya que lo creemos peligroso y atemorizador. No me importa, tan siquiera ese sentimiento de muerte y desgano que se palpa en los rincones, no lo veo natural ni mucho menos factible a la hora de realizarme como alma que me considero, intento configurar la realidad como algo que no veo ni acostumbro a soñar, ¿entonces que es aquello que definimos como “realidad”? no lo se, nadie lo sabe porque nadie vive en si.

Y mis delirios suelen ser aliviados, o dosificados en cristales sin cierre. Mis delirios. Los tuyos también.

Aun mayor que eso es mi odio hacia todo aparato que sirva como método de locución, en el que se utilice la palabra como sinónimo de afecto y no el afecto como exaltación del deseo. Ira concierno al sentarme en una rígida butaca azul y comenzar con los epitafios que poco tiene que ver con mi muerte, si es que muerto estoy. En caso de que mi defunción sea real todo esto no tendría sentido alguno, ¿Quién es capaz de escuchar a un muerto? Yo por lo menos no. Pero eso no importa.

Hablaba de maquinas, relojes, cosas que funcionan por la simple causa que los produjo, cables y chispas de los arcángeles caídos, programados para que nuestra efectividad sea evidencia de uno mismo, ya no valgo para eso, ni para nada que lo atribuya. Ni tan siquiera soy ejemplo de bondad o existencia, una maquina se implica para hacerlo por mi, todo y aquello, tal y lo otro, nada resumamos. Porque hoy no soy libre, y si conociera a la libertad a primera instancia la despreciaría sin remedio alguno, si la conociese. Pero los relojes continúan funcionando, y las leyes cumpliéndose… en su medida más adecuada. Somos pecadores, sin dios existente, y si algún dios cree en mi soy el mismísimo, me impongo el derecho de hacer o permanecer, discurrir, destruir, amar, implorar, todo fabricado por maquinas.

con k

Es tu dedo el que me apunta sin disparar,

Son voces, gritos de montaña.

Un veneno que tomo sin pensar.

Atraído, en la orbita giro y zumba mi cabeza.

El reloj y su sonido, un tiempo soplo tus nubes y lo negro se vuelve noche.

Y ahí estamos, como centinelas tiritando, flotando sobre la luna.

No me preguntes, y aunque lo hagas… no sepas lo que yo. No se nada.

Ni tal vez las horas me sabrán decir, el porque de mi, o de todo esto.

Cosa que no se nombra, oscuro manjar de vos.

No necesito saber, ni inventar siquiera.

Ya el respirar es burla y su aroma oxigeno.

Tan lejos viajar, sin frontera que romper o planeta que habitar.

Sublime.

En la memoria observo, rehago el papel vacío.

Aquel inútil árbol en que le rezo hoy, tinta y ciego, magia medieval.

Y en la nocturna que enfría mármoles desnudo mis pies,

Hoy enmudece ante su presencia. No dice nada, ni siquiera su nombre.

Ya el elido plano que me sostiene se siente inútil, vencido.

18 dic 2008

Aire y mar

Suelen llamarlo así; es igual de una forma u otra, lo nombrare curso. Se traduce como la incapacidad de conciliar el sueño, una especie de analgésico permanente que seda mi alma en su totalidad.

Pero para que hablar de mi, hablemos de ella. Si, lo afirmo; creo saber la causa que la condujo hasta aquí. Pero es demasiado pronto para hablar de esto.

Quería saber, y mis noches también. Y aunque quisiese era complicado entramarlo en lo real, a eso que llamamos real. Pero no importa, hoy ya nada lo hace, ni quiere hacerlo. Debe, pero no quiere; ni yo quiero, y tengo la respuesta. Es ella, nuevamente. Incapacitando la cordura, en momentos en los que el pulso dilata las arterias, todo es leve, indescriptible.

Esto no tiene sentido, no lo necesita, ni lo quiere. Hallo la vida tras lo oscuro, se acostó, y las sabanas sirvieron de abrigo un alba más.

Aun en sueños es constante, no se atreve a disminuir el pensar. Tenue en lo mío, aura en tus horas, en el corazón.

Al fin puedo decir, sospechar, odiar o amar hasta que culminen mis suspiros, tus suspiros. Ya no se lo que es, ni por quien fue ideado; supongo que por uno mismo, la suposición es base y se hace hecho. Lastima, duele, hiere, descansa la agonía, piensa el decir, actúa sin pensar, te vive sin vivir.

Sin angulos. Ni paredes

No se como, ni porque. Es mas, no se cuando ocurrió, pero fue así, y supongo que no pude remediarlo; de haberlo hecho ahora no estaría aquí.

Cuando me refiero aquí no es una suposición. Lo estoy, y aunque esto que ahora digo no lo escriba, se que lo pienso en este instante. Por que de mi llegada a este extremo, supongo que no existen las experiencias ni los argumentos. Intuyo que estoy acostado, en reposo, como un vegetal coloquialmente hablando. No puedo ver nada, y desconozco la causa de mi ceguera. Pero se que es real; la noto, intento abrir los ojos sin éxito alguno, ¿Qué hago?, no lo se.

No se muchas cosas, ni lo que mi cabeza percibe. Se observa como tal, un esplendor a lo lejos. ¿y a que se debe mi falta de memoria?. No noto signos de daño físico, simplemente me desprendieron las retinas. Es triste, despiadado, hasta incluso visceral. También es lo cierto, el olvidar me hizo aprender.

Escucho la puerta. ¿Quién me cuida?, alguien lo hará, ya que:

A- No se quien soy, ni que se.

B- Alguien sabrá de mí.

C- ¿Será malo o bueno?

Barajo las cartas, múltiples soluciones hallo, todas ficticias. No se que aguarda en lo real, en las cosas de color. Memorizo, memorizo. Color… un color que distinga ese aroma. ¡Gris!, pero por que motivo ese color. Me pica la cabeza, reflexiono. No tiene lógica que sea gris.

Nuevamente la puerta. Un momento, esta puerta es más próxima a mí. ¿Vendrán a matarme?, ¿Quién o quienes serán?

Mis odios, se hacen sordos…

Recuerdo algo temprano, los colores. Deduzco el rojo. Si, imposible confundirse, mas con la practica. Si es rojo atrae mi intriga, como siempre, la impaciencia me vence:

- ¿puedo ayudarte?

- Necesito tu vida…

pequeñas apariciones divinas

Apoderados asaltan las calles. Los objetivos hoy vacíos y planos en la soledad. Escriben; del infinito son silueta. Los aires vibran del pleno placer.

Uno, solo uno de ellos. Recuerda un instante; una nube volar tras lo pasajero, juglar de las sombras que esconde su nombre, tal vez un porque lo impidió, tal vez…

Parpadeo. Todo se vuelve en la situación; suspiro veneno tras el enigma que produce. En mi, casualidades de irracional parecer, sonrojo irremediable, constelación de las mañanas. Pienso. Eso no existe en flor.

- Mi querido Worren, hacia tiempo que no le veía, supe de vos en cierta ocasión.

- Y que anécdota conlleva mi nombre, querido vecino.

- Lo ultimo que puedo recordad es la anciana a la que asalto…

- OH! Si, no fue un acto forzoso, aquella señora pretendía apoderarse de mis vienes.

- Nunca fui de opinar, desconfió de las palabras.

- Hace bien abuelo, tendremos el placer de dialogar apaciblemente en otra oportunidad.

- Ha sido un placer, majestad.

14 dic 2008

linea

Perseverancia terrestre, como hongo me subestimo bajo agonías constantes, el dios no es lo que fue, y la premisa fue causa de subsistencia. Hundido; hundidos prevalecemos.

La vampiresa asomaba sobre las colinas, el amanecer yacía sobre su cintura, todo magia y veneno. El fervor recorre la sangre a milímetros, purpurina de vida sostuvo mi cordura. Angustia. Nunca supe su voz. Gritos. Rugidos de la maquina se asoman al sentirla flotar, compañía, una silueta con asimiles sobre la expuesta. Cruzar el horizonte nocturno, aire, impacta en un rostro que lo suele ser; esquivos, insectos en asfalto interrumpen la concentración. Que a su vez vida brinda, entre claroscuros manchados, ira. Pasión constante. Pulso, firme; los relojes se asimilan.
¿Por donde voy? Perdido me hallo, sucumben tinieblas, ni paradero se de mi destino. Cruz, clavel, llanto y desorden muscular, acompañado en la velada. Lo anterior es posible. No mas importa clavel, tu noche acaba en inciertos, igual que mis caminos.

11 dic 2008

ciclo uno

La maquina producía ruidos de los mas próximos a mi ingenuidad, rogar era en vano, aquel sonar me burlaba con gestos poco amables; así impuse mis lecciones temporales y logre aplicar la astucia adecuada. Sin venir al pensar me recuerdo que el teclear de mis ancianas manos es repulsivamente grotesco y insoportable, mientras dejo que estas palabras se dibujen en algún parámetro no interpretado por la vista.

Vamos a plantear los modos de diferentes términos.

Usted desarma lentamente los mantos e involucra a la naturaleza, sin ella saber un mínimo. Forma parte, una idea de las tantas que poseo. Nadie osa impedirlo, también contesto al “por que “de tal impedimento. Soy plutonio; me encierran, mi energía esta parcialmente evacuada, ¿tendré densidad?, ¿Qué es tendré? Mi ser queda atónito, ni vientos de planetoide molestarían, ¿Qué es eso?, veo desierto, lo áspero embarra los laureles. Hora de misa. No se rezar. Ni que habita en esas creencias, aunque soy consciente de mi persecución. Observo puntos, juegan a mutan en espirales inversas y permanecen tras cegueras permanentes; se pierden, descolocados en algún lugar.

También soy asechado por una cazadora; algo inusual en parte, solo el hecho lo representa. La contemplo distraído mientras que su mirada consigue transportarme al Cronos. Deduje que un infinito tratase ser; mi capacidad de crear me desata mas aun; no molesta. Pájaros. Pequeñas partículas de vida, elevan la perfección. Conformando los horizontes: no tengo alas, ¿Quién se asoma tras el retrato? Este latir padece sereno.